Esperar no es agradable.
A nadie le gusta que las cosas se demoren; queremos las soluciones !YA! pero sabemos que eso no es así.
Una de las lecciones más valiosas de la vida cristiana es aprender a esperar en Dios.
Cuando nos sometemos a los planes que Él ha elegido, nos sorprendemos al ver las cosas.
Maravillosas que hace, pues vemos que actúa a favor de quienes esperan en Él.
Isaías 64:4 NTV
Desde el principio del mundo, ningún oído ha escuchado, ni ojo ha visto a un Dios como tú, quien actúa a favor de los que esperan en él.
Cuando esperamos, estamos dependiendo de Dios. Dios, con Su ayuda, todas las fichas de nuestra vida encajen perfectamente para tener realización plena…
¿Qué lugar ocupa Dios en nuestra espera?
“Nuestra paciencia logrará más que nuestra fuerza.”— Edmund Burke
El Padre celestial interviene personalmente en cada detalle de nuestra vida. Su labor consiste en indicarnos su voluntad, mostrarnos claramente la dirección adecuada, dirigirnos a tomar decisiones sabias, alentándonos a cada paso y protegiéndonos contra situaciones de las que quizá ni siquiera nos percatamos.
Además, nos enseña y exhorta a no afanarnos por nada, sino que nos insta a traerle nuestras peticiones con oración, ruego y acción de gracias, para que luego nos dé su paz.
“Que sobrepasa todo entendimiento” (Fil 4.6-7) mientras Él permanece ocupado a nuestro favor.
Salmos 27:14 Nueva Biblia Viva Espera al Señor; él acudirá. Sé valiente, resuelto y animoso. Sí; espera, y él te ayudará.
Salmos 62:5 Alma mía, en Dios solamente reposa; de él es mi esperanza.
